domingo, 25 de febrero de 2018

Viajar a Marruecos: estación de autobuses de Murcia

La estación de autobuses de Murcia se encuentra emplazada en una de las zonas de la ciudad con mayor presencia de población de origen magrebí de modo que, dar una vuelta por allí, implica casi con toda seguridad encontrarse con hablantes nativos: ya sea de paso, esperando al próximo autobús o incluso como punto de reunión para charlar un rato. Por otro lado, el autobús es probablemente el medio de transporte más económico y popular cuando se trata de viajar a Marruecos. Suponemos que la suma de los factores mencionados anteriormente hacen de este el lugar idóneo para encontrar algunas oficinas de empresas de autocares que ofertan viajes a distintas ciudades del norte de África.





En nuestro paso por la estación, optamos por visitar dos de ellas: Eurolines y Linebus. De la primera llama la atención una de sus cristaleras, ya que en ella aparece un listado de países europeos acompañados de sus respectivos equivalentes en árabe. No obstante, dentro no encontramos ningún folleto, mapa de ruta o cartel que no estuviera escrito en español. A cambio, la persona que nos atendió nos entregó este cartel que anuncia una oferta especial para viajar desde Murcia a Marruecos a partir de 60 euros:



En el caso de Linebus, el señor que nos atendió (probablemente el dueño de la oficina) era de origen magrebí, lo cual no supuso ningún impedimento para atendernos en español. En esta ocasión sí que encontramos algún cartel escrito en árabe aunque, una vez más, acompañado de su equivalente en español:


También encontramos una tarjeta de contacto, en la que aparecen los nombres de los distintos países a los que dicha empresa ofrece servicio de transporte, escrita casi íntegramente en árabe. Asimismo, un folleto (esta vez sí) escrito en español donde se detalla la ruta que realiza el autobús desde España y las distintas ciudades marroquíes que tiene como destino. Aquí encontramos los nombres de varias ciudades marroquíes escritas en caracteres latinos, lo cual puede ser de utilidad para dar un breve repaso a la geografía del país o bien para comprobar cómo se transcriben los nombres de las ciudades. Por el ejemplo, en lugar de Casablanca o ادار البيضاء  encontramos KSAR EL KEBIR, y en lugar de Mequinez o مكناس, MEKNES.



Además de todo lo mencionado el señor, muy amablemente, nos dio los nombres de once ciudades marroquíes impresos en varios folios, los cuales nos leyó uno a uno para que supiéramos la pronunciación de cada uno de ellos.




Pese a que en ninguna de las oficinas encontramos a ningún cliente es, sin duda, la visita más gratificante y productiva hasta la fecha. Tanto es así, que no podemos sino recomendarla encarecidamente. En otras palabras, la estación de autobuses de Murcia ofrece un amplio abanico de posibilidades en lo que al aprendizaje del árabe se refiere: desde la oportunidad de escuchar o interactuar con hablantes nativos hasta la posibilidad de leer o recabar información en árabe al mismo tiempo que organizas (o no) una escapada al otro lado del Estrecho.

martes, 20 de febrero de 2018

Estudiar árabe: Escuela Oficial de Idiomas (Murcia)



La Escuela Oficial de Idiomas de Murcia, también conocida como EOI, oferta árabe (estándar) como lengua de estudio.

Imagen relacionada


En el caso del árabe, al igual que sucede con el chino mandarín, el Nivel Básico no consta de dos años, como ocurre con el resto de lenguas. En este caso, abarca tres cursos de Nivel Básico (Nivel Básico 1, Nivel Básico 2 y Nivel Básico 3). Una vez superado el Nivel Básico 3 (NB3), se conseguiría el nivel correspondiente a un A2 del Marco Común Europeo de Referencia (MCER). Esto puede deberse a la dificultad que suponen ambos idiomas para el alumnado pues se enfrenta, entre otras cosas, a un alfabeto totalmente diferente. No obstante, el nivel máximo de árabe que se oferta actualmente en la EOI de Murcia equivale a un B1.1.

En su página web, podemos encontrar toda la información necesaria, pues allí encontramos una sección exclusiva para el departamento de árabe. Allí, podemos consultar el horario de clases (que son exclusivamente por la tarde, al menos de momento), el profesorado y los objetivos e información sobre la certificación del idioma.

Fawzy Shafik Elsharkawy es el profesor que dirige el departamento de árabe, además del único profesor que imparte esta lengua en la EOI de Murcia. Dicho profesor, también forma parte de la plantilla de profesorado de la Universidad de Murcia y ha realizado varias investigaciones sobre la literatura y el árabe e, incluso, una tesis doctoral que data del año 2000, titulada La visión del mundo árabe en la narrativa de Juan Goytisolo (obra escrita en español y disponible en versión PDF).


La escuela de idiomas es una de las distintas opciones que existen para el aprendizaje de una lengua (árabe, en este caso). También hay varias academias en el centro de Murcia que imparten clases de árabe, aunque este tema se abordará en mayor profundidad en otra entrada.


Vestigios árabes: Museo Santa Clara

El aprendizaje de un idioma está irremediablemente ligado al de su cultura y, por fortuna para los estudiantes de árabe, tanto la Región en su conjunto como Murcia capital en particular, cuentan con numerosos vestigios que ponen de manifiesto la presencia del mundo árabe siglos atrás. 
En pleno corazón de la ciudad, a escasos metros de la plaza de Santo Domingo, encontramos el museo Santa Clara que, según apunta la página web oficial de turismo de la Región, alberga un monasterio de monjas clarisas desde 1365. Sin embargo, previamente estuvo aquí emplazado el palacio islámico-mudéjar del emir murciano Ibn Hud. 

Entrada al museo
Jardín interior

Nada más acceder al interior del museo, encontramos este libro titulado El origen de toda luz y el triunfo de los reflexivos, de Hasal al-'ldwī al-Hamzāwī, un escritor religioso musulmán de la universidad egipcia al-Azhar. Dedicamos un buen rato de nuestra visita a intentar leerlo, identificar palabras que conociéramos previamente, así como a contemplar los trazos de la escritura. De todo lo que encontramos en el museo, es probablemente lo más interesante en relación al aprendizaje de la lengua árabe. El resto de la exposición está más asociada a aspectos históricos vinculados a la presencia árabe en tiempos de Ibn Hud.


Únicamente recorrimos la parte de la exposición en la que podíamos encontrar vestigios árabes ya que, como apuntábamos al principio de esta entrada, en 1365 pasó a convertirse en un convento de forma que no es de interés en el contexto de la didáctica del árabe.
Además, el museo está distribuido entorno a un patio interior en el cual se encuentra una de las albercas árabes más antiguas de España.


De todas las piezas de la exposición, hemos recopilado aquellas que nos parecieron más interesantes, en su mayoría, porque contienen inscripciones o grabados:
Alfiz de un arco de alacena (s. XIII)


Monedas nazaríes


Tesoro de dírhams del Castillo de Quípar, Cehegín


La entrada al museo, así como las visitas guiadas que en él se ofrecen, son gratuitas. En cuanto a los horarios de apertura,  aparecen en los enlaces que se encuentran al comienzo de la entrada.

En resumen, el museo Santa Clara nos ofrece una breve aproximación a antiguas manifestaciones de la lengua árabe al mismo tiempo que permite conocer una pequeña parte de la presencia arábiga en la Región. El museo es una buena alternativa si, además de la lengua árabe, estás interesado en indagar en el pasado de la ciudad. No obstante, quizá la visita no sea tan útil a nivel práctico.  A nuestro parecer, el elemento a destacar de la visita es, sin lugar a dudas, tener la oportunidad de contemplar una obra original redactada íntegramente en árabe.


lunes, 19 de febrero de 2018

Attijariwafa Bank


En una de las calles principales del barrio de San Andrés, encontramos la filial bancaria del grupo  Attijariwafa Bank (التجاري وفا بنك). Constituido en Francia en 2006, Attijariwafa Bank Europe se define como «socio privilegiado de la comunidad marroquí residente en Europa, así como acompañante en los intercambios comerciales entre empresas europeas y empresas del norte y del oeste de África».



En un primer vistazo desde fuera, advertimos algo que llama preponderantemente nuestra atención: más allá del rótulo en el que aparece el nombre del banco, no hay ni rastro de cualquier manifestación posible de la lengua árabe. En efecto, los carteles que se pueden ver desde el exterior (sobre los servicios que ofrece el banco, por ejemplo) están escritos íntegramente en español.


Una vez dentro de la oficina, reparamos en que apenas hay carteles o letreros en árabe que podamos leer; de nuevo, está todo escrito en español. Sin embargo, durante nuestra visita a la filial coincidimos con algunos clientes de modo que, mientras esperábamos a que nos atendieran, tuvimos la oportunidad de escucharles hablar entre ellos (esta vez sí, en árabe magrebí o دارجة), hacer las consultas de rigor al personal del banco e, incluso, hablar por teléfono.

Como ya parecía previsible, al pedir algunos panfletos en árabe con los que poder practicar la lectura, nos advirtieron de que la mayoría estaban en español o francés. Aún así, nos atendieron muy amablemente y buscaron algo que pudiera ser de utilidad e interés para nosotras. Únicamente conseguimos la fotocopia de un tríptico donde se detallan los pasos a seguir para abrir una cuenta corriente.


Tríptico de Attajariwafa Bank

En definitiva, la visita a Attajariwafa Bank no es obligatoria si lo que buscas es tener la oportunidad de hojear algún folleto o leer algún formulario escrito en árabe. Si por el contrario, lo que buscas es afinar el oído o escuchar hablar a nativos en un entorno cotidiano puede que te merezca la pena. En nuestro caso, mientras esperábamos a que llegara nuestro turno, prestamos especial atención para comprobar si nuestro nivel nos permitía entender algunas de las interacciones que presenciamos entre el personal del banco o de estos últimos con los clientes y, en algún momento dado, escuchamos algún هنا؟ («¿aquí?», preguntando dónde tenía que firmar exactamente) o algún شُكْراً («gracias») esporádico. 

Uno de los aspectos a tener en cuenta es que, en un banco, puedes encontrar a personas de distinto origen o procedencia lo cual repercute irremediablemente en el idioma, puesto que la lengua árabe  presenta diferentes acentos y dialectos. Por ejemplo, uno de los clientes no parecía tener acento marroquí, dado que la forma en la que dijo «gracias» no sonaba como acostumbramos a oír, /shukran/, sino más bien:/chukran/. Así que, a pesar de no encontrar mucho material en árabe con el que practicar, la visita fue productiva y agradable.