lunes, 16 de abril de 2018

San Andrés: hacer la compra «en árabe».

Un fenómeno habitual entre la población inmigrante es el de agruparse en determinadas zonas de la ciudad, constituyendo así grandes comunidades en las que se condensa el grueso de los habitantes que comparten cultura, lengua y costumbres. De este modo, y a medida que estas comunidades experimentan un cierto crecimiento, aparecen servicios o comercios que ponen de manifiesto no solo su presencia, sino también el hecho de que estas están plenamente asentadas. En el caso de Murcia, la población magrebí se concentra principalmente en dos zonas muy concretas de la ciudad: el barrio de San Andrés y el barrio de El Carmen. 

Dando un paseo por el barrio de San Andrés, encontramos un par de calles repletas de rótulos de tiendas de ropa y alimentación, peluquerías, restaurantes y cafeterías escritos en árabe. Además, todas y cada una de las personas que nos cruzamos por la calle eran de origen magrebí; por un momento, y con apenas doblar la esquina, nos dio la impresión de haber hecho un viaje fugaz a Marruecos.  ¡Fue impactante! Después de dedicar un rato a callejear y tratar de identificar los distintos comercios a través de los letreros, encontramos una pequeña tienda de alimentación llamada مجزرة السلامة, ubicada en la calle Palomarico.


El propietario, muy amable y atento con nosotras, nos invitó a pasar. Allí, nos enseñó algunos de los productos más característicos: por ejemplo, nos explicó para qué se empleaban aquellos ingredientes que creyó que podían resultarnos extraños o novedosos. Por otro lado, y puesto que algunos de los productos que vimos llevaban el sello de garantía halal (حلال), también nos explicó en qué consistía este término aplicado al ámbito de la alimentación. Asimismo, aprovechamos para practicar un poco y preguntarle, como no en árabe, la traducción y la pronunciación de algunos de los artículos. La situación fue bastante divertida pues, a juzgar por su reacción, el señor no esperaba que le hablásemos en árabe pero, después del «trance» por la sorpresa, nos ayudó a resolver nuestras dudas.

Aquí adjuntamos algunas fotos de aquellos productos cuyos nombres o etiquetas estaban en árabe:
Caldo de sopa (pollo, cordero y ternera)
Dátiles
Yogur
Zumos
Especias
Cuscús
Levadura
Sémola
Crema de cacahuete
Leche fermentada
Flan
Tomate en conserva
En conjunto, fue una visita muy productiva, tanto por el mero hecho de poder practicar un poco de conversación con un hablante nativo, como tener la oportunidad de descubrir algunos de los alimentos indispensables de toda despensa marroquí que se precie. Cuando ya nos íbamos, nos encontrarnos con un señor (conocido del dueño de la tienda) que pasaba por allí y, casualmente, también estudiaba el idioma. En definitiva, y por todo lo mencionado anteriormente, es visita obligada si te encuentras por la zona. 

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